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adidas Yeezy Boost: la epopeya de Kanye West que cambió la guerra entre adidas y Nike, convirtió el streetwear en lujo e hizo que tú quisieras más y más zapatillas

“Mundo, por favor, tuitead, usad Facebook, Facetime, Instagram o lo que sea para conseguir que Mark Zuckerberg se ponga en contacto conmigo”, rogó Kanye West (Atlanta, Georgia; 8 de junio de 1977) en 2016 a través de su cuenta de Twitter. “Tengo una deuda personal de de 53 millones de dólares y necesito que Mark invierta 1.000 millones en mis ideas”.

Han pasado cuatro años de este lloriqueo global y Kanye West no está en bancarrota. Y no lo está gracias al dinero de Facebook y de Google -también pidió ayuda a Larry Page, CEO de Alphabet, compañía matriz del buscador. De hecho, Kanye vive sobre una pila de dinero que no ha ganado, precisamente, por sus conciertos, ya que apenas dio un puñado en 2019.

Es rico porque se ha convertido en un poderoso general que combate en una cruenta guerra que lleva más de 50 años en marcha. Una descomunal batalla por un mercado que mueve 55.000 millones de dólares al año en todo el mundo. Una pelea que enfrenta a dos gigantes llamados Nike y adidas.

adidas Yeezy Boost: la epopeya de Kanye West que cambió la guerra entre adidas y Nike, convirtió el streetwear en lujo e hizo que tú quisieras más y más zapatillas

Se estima que solo en 2019, Kanye West ingresó unos 150 millones de dólares y que la gran mayoría de este dinero procede de su marca de zapatillas Yeezy Boost. No es el único que se ha lucrado con este negocio. adidas, la marca con la que comercializa su calzado, se ha embolsado cerca de 1.500 millones de dólares en todo el mundo solo con esta gama que adoran los amantes del streetwear.

Michael Jordan era fanático de adidas, como lo lees

La historia de las zapatillas adidas Yeezy Boost no empieza con Kanye West firmando por la marca alemana. Ni siquiera están presentes ninguno de los dos protagonistas de esta fructífera relación mercantil. Empieza en otoño de 1984 con Michael Jordan, su familia y David Falk, que era su agente en ese momento, metiéndose en un avión privado con destino a Portland, Oregon.

Por aquel entonces, Jordan era un novato con muy buena pinta recién fichado por los Chicago Bulls. El alero acudía de mala gana a la reunión. Le asaltaban las dudas. ¿Por qué tenía que calzarse unas sneakers de una marca que solo era conocida por sus piezas de correr? ¿Por qué su agente no había conseguido una cita con adidas, su firma favorita? ¿Acaso existía un diseño mejor que las adidas Superstar, el modelo que llevaba la gran mayoría de jugadores de la NBA?

La respuesta a ambas preguntas la tenía Rob Strasser, un ejecutivo de Nike con ideas agresivas y formas extravagantes. Strasser veía en Jordan no solo al próximo dominador de la NBA, sino una marca personal con un valor estratosférico; un jugador transversal capaz de enamorar tanto a los fans de Chicago como a los amantes del baloncesto, sea cual fuera su equipo, su país o su continente.Incluso más allá: el deportista perfecto, el más admirado.

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