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Emigró buscando su destino. Empezó fabricando estuches de violín y hoy hace las carteras de moda entre las famosas
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Por likemybags

  • 02/03/2022
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Emigró buscando su destino. Empezó fabricando estuches de violín y hoy hace las carteras de moda entre las famosas

La historia de Luis Negri (53) repite la de miles de argentinos que, en distintas épocas, se embarcaron rumbo a Europa persiguiendo un mismo sueño: progresar. Corría con ventaja, había nacido en Alemania, en la ciudad de Dusseldorf, mientras su padre realizaba una pasantía en Medicina, y contaba con el pasaporte de la Comunidad Económica Europea. “Pero soy argentino hasta la médula”, se apura en aclarar.

A los 23, hace exactamente tres décadas, abandonó sus estudios de Economía en la Universidad de Buenos Aires y cruzó el Atlántico para buscar su destino. “Me fui de la Argentina en la época que había que esperar veinte años para que te den una línea de teléfono. O había que ahorrar diez años para acceder a un televisor color. Y la diferencia que encontré en Alemania fue abismal. Todo funcionaba y un CD player costaba lo que valían dos pizzas”, resalta Negri desde Madrid, donde fundó su nuevo hogar, sin disimular su impresión.

“Llegué con una mano atrás y otra adelante”

Primera escala. Se instaló en el norte de Alemania, en Lübeck, donde su hermano estudiaba para violinista profesional en un prestigioso conservatorio. “Llegué con una mano atrás y otra adelante. No sabía ni hablar el idioma”, insiste. Y recuerda la vez que lo rechazaron en la famosa cadena de comidas rápidas estadounidense: “Ni en eso podía trabajar porque no sabía hablar alemán. Era humillante. Me había educado en uno de los mejores colegios de Buenos Aires, tenía estudios universitarios (me faltaba sólo un año para recibirme de Licenciado en Economía), pero el gerente de McDonald’s creía que no estaba capacitado para dar vuelta una hamburguesa”, revive con una carcajada. Aquél momento resultó bisagra en su vida y propició el nacimiento de su marca.

Alguna vez, en Buenos Aires, Luis hizo réplicas de un estuche de violín que su hermano había traído de Francia. El resultado fue mejor de lo que él mismo esperaba y, sin mucho esfuerzo, logró vender las copias a músicos del Teatro Colón. Recordando aquella experiencia, después de varios rechazos laborales, decidió volver a hacer estuches de violín y se embarcó en una aventura que cambiaría su vida para siempre.

Sabía que no iba a ser una empresa sencilla: contaba con un capital muy exiguo, casi no hablaba el idioma, no poseía los materiales necesarios... ¡Ni siquiera tenía una máquina de coser necesaria! Pero Negri estaba decidido a triunfar.

“Me acuerdo que pensaba que tenía que hacer algo que a la gente le guste y que esté a la altura de los que ya había en el mercado. Sabía que demandaría mucho esfuerzo. Una conocida de mi hermano me prestó una máquina de coser familiar. La agarré. Pero fue, como dicen acá, “¡un coñazo!”. La máquina no arrastraba el material, hacía tres puntadas bien y cuatro mal”, recuerda.

Tardó tres meses en hacer el primer estuche, que finalmente vendió a un inglés en un valor equivalente a 1000 euros. “¡Era una fortuna!”, cuenta y eso fue el puntapié que lo entusiasmó para hacer dos más y probar suerte en Londres. Allí logró vender uno a un árabe millonario por 3500 libras, dinero que invirtió en su primera máquina de coser profesional. El paso siguiente fue ir puerta por puerta, a las casas de los luthiers de Hamburgo, Alemania, ofreciendo sus estuches. “Bien caradura”, dice sobre lo que fue el inicio de su éxito a comienzos de los ´90.

En los años siguientes, Negri logró consolidarse en el rubro y actualmente, es el principal productor de estuches para violines Stradivarius en el mundo. Vivió en Alemania durante 14 años, luego se mudó “a la cuna del violín”, en Cremona, Italia. Allí conoció a Mariana, también argentina, con quien se casó y tuvo tres hijos.

Su breve regreso a Argentina

En el 2005, Luis decidió regresar a la Argentina y traer la producción de los estuches de violines. “Alquilé un galpón en Boulogne y una casa en Martínez. Fabricaba todo para exportar, tenía clientes en Japón, en Estados Unidos y en Europa”, cuenta.

Con la crisis del 2008 perdió muchos clientes. Esa circunstancia lo obligó a reinventarse: sin descuidar su línea de estuches para violines, empezó a fabricar estuches para armas y para vinos. Al mismo tiempo, con el cierre de las importaciones, se convirtió en el único fabricante argentino de estuches rígidos de guitarras. Fue en esa época cuando hizo su primera experiencia en el mundo de la moda elaborando maletines y baúles para López Taibo.

Aunque el negocio había empezado a mejorar, en el 2011, agobiados por la inseguridad, Negri y su familia decidieron volver a España. “Habían entrado a robar en unas casas vecinas a la nuestra. Estábamos asustados. Llamaba a mi mujer y si no me atendía, me empezaba a preocupar. No podés vivir así”, resalta.

Un objetivo más ambicioso acompañó su regreso a Europa: producir un nuevo bolso “de lujo” y meterse, de lleno, en el negocio de la moda.

El nacimiento de los baulettos

Con su experiencia en tapicería y marquetería e inspirado en los diseños de sus estuches, Negri comenzó a darle forma a sus nuevas creaciones: las carteras de lujo ó “baulettos”, como él mismo los bautizó.

En España, se contactó con el fallecido Carlos Delso, ex director general de Louis Vuitton, que al ver las muestras de sus bolsos le auguró el éxito y le sugirió hacer un plan de negocios y contratar los servicios de una empresa de comunicación. “Empecé a salir en todos lados con las primeras marcas. Mis baulettos salían con outfits de Max Mara y Tom Ford”, recuerda Negri sobre los primeros pasos de su nuevo negocio. En 2018 tuvo su prueba de fuego en la Semana de la Moda de París, el fashion week más importante del planeta. Desde allí, todo fue en ascenso.

Hoy, Luis Negri –su nombre es también el de su marca- cuenta con dos fábricas en España y sus bolsos son encargados desde distintos países, especialmente Emiratos Árabes, Rusia y Estados Unidos. Si bien la pandemia lo impulsó a vender exclusivamente de forma online, en los próximos meses prevé reabrir su local en Madrid y uno nuevo en Londres o Miami.

Las celebridades más importantes de España ya fueron retratadas con sus carteras. Recita de memoria: “Blanca Suarez, Tamara Falcó, Mar Saura, Eugenia Osborne…”. Aunque destaca con afecto especial a Isabel Presley, reconocida como “reina de corazones”, el personaje que más veces fue portada de ¡HOLA!, a quien define como una persona “encantadora”. ¿A qué argentina le gustaría ver con sus creaciones? “Máxima Zorreguieta”, responde, sin dudas.

Los baulettos de Luis Negri lucen como pequeñas cajas, de estructura liviana, confeccionadas con cueros y pieles traídas de distintas partes del mundo (que el empresario aclara que son “subproductos” y que cuentan con certificaciones internacionales). Cuentan con accesorios metálicos, que pueden ser de bronce macizo ó enchapados en oro, que le dan un aire sofisticado. El precio oscila entre los 875 y 8500 euros.

Para el empresario, el éxito de su marca de lujo está ligado a la exclusividad del producto y al trato personalizado que mantiene con sus clientes. Negri les ofrece una charla virtual para conocerse y explicarles el diseño del producto. “Valoran mucho tener una sesión exclusiva con el diseñador”, dice.

Sus colecciones están inspiradas en la música y el arte. La próxima será la colección Luis XIV, “el Rey Sol”, en alusión a la oscuridad que trajo la pandemia y la necesidad de volver a encontrar la luz. También prevé la edición de un libro “Las cuatro estaciones” en honor a los conciertos de Vivaldi, que el empresario enviará a tan solo 200 personalidades del mundo de la moda y la política “relevantes”, donde expondrá su vida y sus colecciones.

Con miras al futuro, sueña con la consolidación de su marca en el mercado de lujo y con la apertura de nuevos locales. “No hay que apostarle a la suerte, sino que para tenerla hay que prepararse y trabajar duro, con creatividad y haciendo lo que te gusta”, reflexiona.

Negri reconoce que tuvo que trabajar muy duro para alcanzar el éxito. Para él, nada está librado al azar y cree que su historia puede resultar inspiradora para mucha gente joven emprendedora y talentosa. Por eso, cierra la entrevista con un consejo que es, al mismo tiempo, una máxima que rige su vida: “Si nunca te rindes, acabas triunfando”, asegura.

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